Historia

Nuestra institución surge a partir de justificaciones caritativas, la comunidad “Siervas de la Madre de Dios” siguiendo el carisma de su fundadora MADRE ELISA JARAMILLO BOTERO, desde 1934 abre en diferentes poblaciones del territorio Colombiano internados para niñas pobres. Es así como en el año 1975, en Tunja se da al servicio de las niñas menos favorecidas, “la Casa Hogar Madre Elisa”, institución de protección con el propósito de recibir acoger amparar y formar espiritualmente a dichas niñas al igual que proteger su salud física, mental y brindar oportunidades de educación y recreación. En un comienzo el sentido que se da a los servicios de atención es asistencialista/proteccionista, donde no se responsabiliza ni involucra directamente a la familia en el mismo.

Las niñas y adolescentes que llegan a la institución Casa Hogar Madre Elisa son seres humanos ante todo, con un pasado y presente. Estas niñas con un pasado, presente y futuro tiene unas características personales y socioculturales muy propias, con una historia construida, otra que está construyendo y otra más por construir; además de acuerdo con la experiencia que se ha evidenciado en la institución; se puede observar que provienen de familia generalmente tradicional nuclear donde predomina el machismo, familia uniparental o con madre cabeza de hogar, con relaciones familiares conflictivas, insatisfacción de necesidades básicas, a la que se suma una pobreza espiritual y cultural producto de su marginación social, la cual determina patrones de relaciones cargadas de frustración, agresividad, falta de amor y marcados problemas de comunicación que afectan las relaciones padres e hijos.

La “Casa hogar Madre Elisa” de Tunja, como institución de protección y concibiendo a la niña, adolescente y joven como “ sujeto de Derechos”, asume los derechos humanos y concretamente los derechos de la niñez como una concepción ética en la prestación de los servicios de atención, enfocando todos sus programas, proyectos, actividades, acciones y fortalezas a la garantía de la protección integral de los derechos de las niñas que llegan a la institución, mediante un acompañamiento permanente desde el mismo momento del ingreso hasta el egreso, involucrando de una manera directa y dinámica a la familia.

La institución propende por la creación de un ambiente que le facilite el pleno desarrollo de su personalidad y sus potencialidades, el fortalecimiento de sus valores y la formación integral donde sean sujeto activo de todo el proceso de atención brindado, para formar un ser humano y una ciudadana sensible, critica, autónoma, responsable con sentido espiritual y democrático, con un bagaje intelectual y pre laboral, que le permita construir su proyecto personal y mejorar su calidad de vida, haciendo respetar y valer sus derechos y al mismo tiempo asumiendo sus responsabilidades, aprovechando positivamente las oportunidades que le brinda la institución de tal forma que en un lapso de tiempo pueda integrarse armónicamente a su entorno familiar y social, siendo agente de cambio en el mismo y dentro de su propio contexto.